El proyecto consiste en la reforma de una vivienda para una pareja joven y su bebé. La vivienda contaba con el número de estancias necesarias por la familia pero tenía una clara falta de jerarquización en sus espacios, ya que todas las estancias giraban en torno a un gran vestíbulo central rodeado de puertas, sin una diferenciación clara entre zona de día y zona de noche. La propuesta busca precisamente redefinir esa organización, dotando a la casa de una estructura más legible y acorde a la vida familiar.
La intervención introduce un gesto preciso: una curva que reorganiza la circulación y transforma el antiguo distribuidor en un elemento activo. Este nuevo plano acompaña el recorrido desde la entrada hacia el salón, amplía visualmente la zona de día y preserva la intimidad de los dormitorios y baños.
La condición pasante de la vivienda y su abundante luz natural se potencian mediante una materialidad clara y una estética sobria, construyendo un interior sereno, luminoso y adaptado a la nueva etapa familiar.